El sector agrícola está en una situación de continuo cambio, los mercados se han vuelto más exigentes y más necesitados en aumentar sus rendimientos y calidades de producciones, todo esto sin dañar los ecosistemas naturales.

Para nuestro futuro es necesario implantar una agricultura sostenible, que sepa aprovechar los recursos naturales (agua, tierra, clima), aplicando nuevos sistemas tecnológicos con la formación del agricultor para aplicarlos.